LA COPA DE LA AFICIÓN

Ya somos campeones del mundo, el buen tiempo ayudó a que la afición saliese a la calle, y España entera se vino abajo. En mi barrio nadie, NADIE, durmió hasta que las vuvucelas se trasladaron a zonas más céntricas. Se invadieron fuentes y piscinas, bebés y niños enfundados con su camiseta roja, su pintura en la cara y su banderita trasmitían incredulidad y alegría ante lo que estaban viendo, y lo que es más importante, aunque ellos no eran conscientes, lo que estaban viviendo, algo que muchas generaciones no habían conocido y que en dos años parece hasta habitual.

Y ayer,…Madrid colapsada. Cuando se ganó la Eurocopa también estuve en el recibimiento a los campeones, y no es comparable. Cientos, miles, millones de aficionados esperando en la calle para ver el efímero paso de los héroes. Me quedo con dos detalles, del capitán y el entrenador (¿le calificaban de “alineador”?) Del Bosque. Se les veía en la cara y en los gestos. Entendían que sí, que eran campeones del mundo, pero que esa copa, era la copa de España, la copa de todo un pueblo,  LA COPA DEL AFICIONADO.

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