CULTURA Vs FÚTBOL
Hubo un tiempo, y para algunos “intelectuales” sigue existiendo, en los que el fútbol, el opio d elos pueblos, un espectáculo de masas, era todo menos cultura, menos ocio de los intelectuales. Hasta alguno (¿Umbral?) se atrevió a afirmar que cuando se sentaba ante alguien que estaba leyendo un diario deportivo sabía que se encontraba ante un “burro”. Afortunadamente ese tiempo ya está pasando. Conocida era la afición de Miguel Delibes por el equipo de Pisuerga, y conocido es el amor que profesa Plácido Domingo al deporte rey. Precisamente, este último y los recientes éxitos en el Mundial, provocaron que en el Teatro Real de Madrid, el jueves pasado, tras 15 minutos de aplausos a la representación de Simón Boccanegra, el público se soltase con un “Oe, oe, oe” que fue inmediatamente respondido por Plácido y sus compañeros con saltos sobre el escenario. Ayer, domingo 25 de julio, tuve la fortuna de presenciar en directo esta ópera, y tras otros tantos minutos de aplausos, los pequeños saltitos de un emocionado Plácido Domingo invitaban al público a recordar éxitos futbolísticos. Este público no se animó a arrancar, pero dio igual, minutos después, el mismo Plácido y compañeros se asomaron desde una terraza ante una abarrotada Plaza de Oriente donde miles de espectadores habían seguido desde el exterior la representación ante una pantalla gigante. En ese momento, Plácido cogió el micrófono, y tras afirmar que “seguimos con La Roja”, por dos veces cantó el “¡Campeones, campeones, Oe, Oe, Oe!” más operístico que Madrid haya escuchado.










