CIBELES EN LOS BANQUILLOS

En estos días que se habla tanto de la Pasarela Cibeles, voy al campo de fútbol y me pregunto si no me habré equivocado de espectáculo.

 Hoy día, el fútbol, y en los equipos grandes (no grandes equipos) en general, está lleno de glamour. No es extraño encontrarse a jugadores más preocupados por su aspecto físico, que por su estado físico. No es extraño ver a jugadores más sonrientes ante un desfile, que en los terrenos de juego.

 El “glamour” comienza en los despachos, …y continua en los banquillos…En gran parte de los campos sucede los mismo…

 …Entrenador, impecablemente vestido, traje de marca, camisa ni una arruga, sin una mancha, corbata con nudo perfecto, hace su pasarela, es decir, sale del banquillo, se acerca al límite de la zona permitida, pega tres gritos (pero por favor, ¿no tienes toda la semana para preparar el partido?, si además no te oyen…ni te hacen caso, que para eso son los jugadores los que “mandan”), se da media vuelta, se coloca la corbata (no sea que las cámaras le enfoquen) y se sienta, todo con una elegancia.

 Si tengo que elegir, casi prefiero el estilo de “Luis Aragonés”, con su chándal, que para eso es un partido de fútbol, que el estilo “modelo en Cibeles”.

Hay más preocupación por las apariencias, que en hacer un trabajo adecuado. Y eso se nota en el campo…Menos “Manual de las Buenas Maneras” y más espectáculo, que para eso paga el aficionado.

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